Antes de entrar dejen salir. Esos fuegos de artificio han pasado a mejor vida en la ‘Casa Blanca’. Armaron la marimorena o la de San Quintín con los fichajes de Kaká, Cristiano Ronaldo y Benzema, se daba la impresión de que la fiesta seguiría con la llegada de Ribéry, Villa, Xabi Alonso y algún otro crack, pero al final todas estas promesas han quedado en aguas de borrajas. Ni hay dinero ni taquillas suficientes en el vestuario para albergar a tantos jugadores. El ‘overbooking’ es total y no hay bicho viviente que consiga quitar lastre o logre enseñar el camino a los descartes ni aún abriendo las puertas del Santiago Bernabéu de par en par. Al final, seguramente, tendrán que regalarlos o cederlos a otros clubs pagándoles el Real la mitad de sus respectivas fichas. Sobran como mínimo media docena de jugadores, a los que hay que vender aunque sea a precio de saldo para sacar una ‘tajada’ de millones , pero nadie quiere moverse. Huntelaar, a quien ya ha comunicado Pellegrini que no volverá a vestir la camiseta del Madrid porque Benzema, Raúl, Higuaín, Van Nistelrooy y Negredo están por delante de él, ha rechazado al Stuttgart y no tiene intención de mover un dedo para irse porque en el Real cobra 3.7 millones netos. El centrocampista Van der Vaart ídem de ídem. Heinze, que tiene un contrato de 4.2 millones, tampoco piensa en el cambio. Otro tanto ocurre con Van Nistelrooy, por quien se escuchan ofertas por él; su hándicap son los 33 años que tiene y los 4.5 millones netos que cobra por temporada. Diarra es el único que espera una oferta para marcharse, pero esta no llega porque lleva muchos meses sin jugar por lesión. Vamos, que el Real tiene un problema muy gordo.
Periodista: José Luis Carazo
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